Quizá nunca antes una canción había sido tan contundente al
expresar o describir lo que se vive. Un mundo de injusticias, de malandros, de
sin vergüenzas, de desigualdades, de atentados a la razón o al derecho, al
cinismo en general o a lo que debería representar una sociedad, su decencia.
Cambalache, el tango tantas veces escuchado es una bofetada para todo un país
que pide a gritos un cambio, más allá de lo político a una seria reflexión
personal o social.
Anoche viendo en
directo la salida del más famoso truhán de este siglo, Luis "El
cabrón", cariñosamente, Bárcenas, asistimos atónitos al circo mediático
impuesto por su gran hazaña haber destapado la mayor trama de un partido
político en España. Pero no porque él quisiera sino porque fue pillado en varios
delitos aún en proceso. 19 meses estuvo en la cárcel, su desfalco ha pasado de
ser el mayor escándalo vivido en este país a ser un chiste del cual todos se
ríen, incluso él. Pero es que, viéndolo y escuchándolo anoche a través de la
Sexta, se denotaba un hombre ávido por hablar, por aparecer, por mostrarse
incluso orgulloso, sin el más mínimo recato o vergüenza. Y para colmo casi
todos los medios, detrás del él como si fuera una figura nacional. En cierta
forma lo es, representa lo que no son todos los españoles. Por eso, resulta más
chocante que después de todo lo que ha pasado: las mentiras, los perdones, las
exclusivas de prensa, los desmentidos, el dinero robado a la gente, este hombre
salga cómo si nada, bueno, pagando 200 mil euros, que parece poco, pero que su
familia y amigos le aportaron, según se conoce.
